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Ataque al Everest

Es difícil para mí escribir en unas líneas, las sensaciones, los sentimientos, las emociones del que es, sin duda, uno de los días más inolvidables, importantes y excitantes de mi vida montañera. Aprovecho para decir, que utilizo este término porque me apasiona subir montañas, altas, bajas, con nieve o sin ella, en lejanos países o en mi sierra habitual, pero también tengo que decir, que soy una persona privilegiada por haber podido hacer realidad algo que es más que un sueño, es algo tan maravilloso que he llegado a pensar si de verdad ha pasado en mi vida o todavía sigue siendo un sueño...

DÍA 21... Estamos haciendo algo que pocas personas hacen, aparte de los sherpas, subir en el ataque a cumbre desde el C2, al C4 en el collado Sur. Mi cabeza no para de pensar si no me estaré pasando en este largo día, y mañana quizá lo pague y me arrepienta en el día más importante de una expedición.

La llegada al collado Sur siempre es agradable, hemos llegado bien y estamos muy motivados para el día siguiente. Nos acomodamos en las tiendas y nos disponemos a pasar la espera angustiosa que precede a todo intento de cumbre. Estamos a 8000 m. el viento en el collado no para en ningún momento, lo único que esperamos es que no aumente su fuerza. En el C4 casualmente nos distribuimos, Pedro, Miguel Ángel y un sherpa en una tienda, Tente y yo en otra. Después de tomar algo de líquido nos quedamos dormitando, acurrucados por el sonido del viento que no cesaba, y pensando en el resultado final que tendría nuestra ascensión, pero con la firme determinación de que en pocas horas íbamos a dar los pasos hacia el desenlace de esta aventura.

Habíamos quedado que los sherpas saldrían más o menos una hora antes que nosotros, y nuestra salida estaba prevista para las 23.30h. Finalmente salimos a las 0.30h del día 22. Tente y yo estábamos fuera de la tienda listos para iniciar el ascenso, esperando a Miguel Ángel y a Pedro, que por falta de espacio tardaban más que nosotros. Tente y yo, parados a esas alturas y a esas horas, nos estábamos quedando helados y entumeciendo más de lo conveniente. Ante nuestra insistencia en que salieran cuanto antes, Pedro nos indicó que iniciáramos el ascenso, que ellos no tardarían mucho más. Así pues, Tente y yo nos dirigimos hacia donde veíamos una hilera de frontales que nos precedían.


Poco a poco fuimos dando alcance a esa hilera de lucecitas que en la oscuridad de la noche es la única señal de vida a tu alrededor. Nos dimos cuenta de que a ese ritmo nos pondríamos en cabeza muy pronto, por lo que decidimos ir haciendo descansos para que avanzaran los serpas y los miembros de otras expediciones que habían madrugado más que nosotros y a la vez hacer tiempo para que nos dieran alcance Pedro y Miguel Ángel.


Así fue pasando la noche y según nos acercábamos al Balcón, el cielo tomaba color anunciándonos que el sol pronto nos iluminaría.

Hace poco he leído en boca de un conocido alpinista, que cuando vio amanecer desde el Balcón, se le escaparon algunas lágrimas de los ojos, verdaderamente es uno de los momentos más inolvidables de la ascensión, la vertiente del Kangshung se pone de un color anaranjado como si toda la base de la montaña estuviera en llamas, y hacia el Oeste, la única sombra que sobresale en la línea del horizonte es la imponente pirámide del Everest.

Al llegar al Balcón nos dimos cuenta de que solamente nos preceden tres o cuatro sherpas, por lo que decidimos tomarnos un descansito y disfrutar de los primeros rayos de sol. Además seguíamos sin saber a cuanta distancia nos seguía Pedro y si debíamos esperarlo o continuar. Ya habíamos tenido noticias a través de la emisora de la vuelta al C4 de Miguel Ángel, porque no se encontraba bien y sentía demasiado frío.

Durante esa parada en el Balcón se produjo el único momento de duda sobre si lo conseguiríamos o no. Quedaba mucho hasta la cima Sur y si los sherpas que nos precedían se iban retirando, como estaba ocurriendo hasta ese momento, nos quedaríamos solos por delante, y en ese caso desconocíamos si íbamos a ser capaces de llegar hasta arriba abriendo huella. Luego nos dimos cuenta de que tras la ascensión impecable que habíamos hecho, lo hubiéramos conseguido de igual manera. De hecho a mitad de camino entre el Balcón y la cima Sur ya estabamos porteando cuerdas fijas y asegurando al primero y único sherpa que quedaba por delante.

Con él y dos alemanes, pertenecientes al grupo del sherpa, llegamos Tente y yo a la cima Sur. La imagen como un sueño: un día perfecto,la alucinante de la arista cimera con su más que famoso escalón Hillary, las 9,30 de la mañana, es decir, que estábamos dentro de los horarios que se recomiendan en una cumbre como el Everest, bueno no sé que más se le podía pedir al día.

La situación de la ascensión cambió a partir de la cima Sur, el sherpa que había llegado con sus dos clientes decidió que allí terminaba su ascensión. Veíamos incrédulos cómo los dos alemanes bajaban tras su sherpa después de haber hecho las pertinentes fotos con los banderines correspondientes, ya que su “guía” renunciaba a la cima.

Tente y yo decidimos intentar hacer cumbre asegurándonos a largos, así que, sin más, comenzamos bajando unos pocos metros de la cima Sur en dirección a la cumbre. Todo resultaba como debía y cuando llevábamos tirada y media de cuerda, apareció Pedro en la cima Sur. Por la emisora le dijimos que el terreno no era complicado, si se iba con atención, que viniera hacia nosotros con cuidado y que continuaríamos los tres hacia la cumbre. Y así ocurrió, poco antes del escalón Hillary nos reunimos los tres y continuamos hacia arriba.

Con la ayuda de cuerdas colocadas en anteriores temporadas superamos el escalón Hillary, y pocos metros después llegábamos al punto más alto. Abrazos, mucha emoción, las fotos correspondientes, y la comunicación al Campo Base de nuestra situación.

Ahora tendría que escribir la respuesta a la pregunta ¿qué se siente cuando llegas ...? Pero eso es otra historia...

He tenido la suerte, el privilegio, la satisfacción personal, - esto por supuesto -, de haber disfrutado, compartido, soñado..., ascendido, esta montaña, pero solamente es eso, una montaña más, muy importante, pero una más.

Quiero desde estas líneas dar las gracias a los que confiaron en mí para esta empresa, espero no haberles defraudado, ellos a mi no. Un poco de cada uno estuvo arriba conmigo.

Texto publicado en: Revista Torre Santa nº 27, Monográfico Expedición Everest 2001, Valladolid, Federación Castellano Leonesa de Montañismo, 2001.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Campo Base

 

 

 

 

La Cascada de hielo (Ice Fall)

 

 

 

 

 

Bandas Amarillas

Escalón Hillary

Cumbre. 22 de mayo de 2001

 

 

 

 

Postal de la expedición

La crónica de las dos expediciones de Castilla y León al Everest quedaron recogidas en este libro.

Campamentos Everest

S I T U A C I Ó N

WebCam con visión directa del Everest instalada en la cima de Kala Patthar (5.600 m)
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Everest

Webcam by http://evk2.isac.cnr.it

........La cámara funciona aproximadamente de 6:00 h. a 18:00 h........ ..........hora de Nepal (entre las 2:15 h. y las 14:15 h. en España)

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